“ObrARDOR”, LA MARCHA DEL EGO

Andrés Manuel López Obrador, con algo de “ardor”, no buscó quién se la “hiciera” de todas formas él ya tenía “quién se la pagara”.
La marcha convocada por el presidente para apoyarse así mismo movilizó –supuestamente- un millón 200 mil mexicanos de diferentes estados de la república, esto no fue un gasto menor, más bien fue un ‘gasto de consideración’ ya que si agregas: traslado, hospedaje, alimentación y ‘motivación’, es decir ‘pago’, sería muy iluso pensar que pudiera haber sanciones y consecuencias que por supuesto, no las habrá, ya que “las leyes, a los bueyes de mis compadres”.
Aunque si hubo quien las pagara en la marcha y estos fueron los “corcholatos y las corcholatas”, una de ellas que de tanto querer aparecer en escena no fue bien vista, ni siquiera recordada y mucho menos a un lado de la figura del presidente Andrés Manuel.
Otros estuvieron apartados, lejos, que al otro día amanecieron en España y otros operando con los gobernadores en la foto con el presidente, como lo fue el secretario de Gobernación, Adán Augusto López; y tratar de mandar el ‘mensaje’ de que el control sobre éstos lo ejerce él y, así generar más bonos a su favor con su paisano el presidente.
Pero lo que le pasó a Marcelo Ebrad, que le arrojaron cosas y le escupieron no deja de ser preocupante; se dividieron los simpatizantes o más bien, los ‘generales’ de los bloques de simpatizantes dejando entrever a quién hay qué temer.
Andrés Manuel entre ‘loa y loa’ vitoreaba su cuarto año en la Cuarta Transformación.
En este punto, empieza abiertamente ‘ya’ a desprenderse del poder para ver quién lo va a suceder, pero junto a eso se desprenderán muchos ‘hilos’ y caerán muchos ‘colgajes’.
Esperemos que no se “convulsione” a dos años de distancia del proceso de la elección o la elección como tal, porque los levantamientos están a flor de piel y los detractores en espera de más errores a ver si así pudieran escalar su regreso al triunfo.