
Todo hace indicar que la violencia que se vive en Sinaloa no tiene fecha de finalización.Los hechos de violencia se han recrudecido, las agresiones y ataques se viven con más fuerza, entre actos de ‘ajustes de cuentas’, daños patrimoniales a personas que tienen relación -directa o indirecta- con algún cartel o grupo que se encuentra en disputa. Han sido pocas las víctimas fortuitas de los actos violentos, incluido Manuel Maquio Clouthier -quien opera y avanza como si fuera el dueño de la verdad, porque su ‘razón es su razón y, en su razón se bate’-; quien fuera víctima de la violencia por parte del crimen organizado, queriendo librarse de algunos compromisos atribuyendo los hechos a una persecución política, solo que de todos es sabido que no son las cosas como él las piensa, sino que existen otros hechos que lo involucran y que lo tiene sujeto de lo que se esté viviendo en Culiacán.Sin lugar a dudas, es un hecho que no tiene muchas maneras de repensarse y se estará buscando su conclusión, a ver con quién y con cuál.No es con la llegada de un nuevo gobierno o gobernante que se pueden resolver los problemas, quienes están en el gobierno son los que asumen la responsabilidad de esta situación que es un conflicto político en Culiacán sobre la violencia. BAJO LA LUPA“DEL FENTANILO A LA NARCOCULTURA: UN PROBLEMA SIN ROSTRO ÚNICO”Llegue quien llegue, se vaya quien se vaya; el problema de la violencia en Sinaloa no estiba ni recae en una sola persona, no en el gobernador; simple y sencillamente ha llegado a su clímax el tema de la inseguridad, se encuentra en lo máximo.Después del asesinato de Héctor Melesio Cuén, que parece que han olvidado, después de las faramallas y el circo que siguen montando en la entrega pactada del Mayo Zambada, las declaraciones de él y de su hijo, en calidad de testigos protegidos del gobierno norteamericano; incluso, las de su compadre el ‘Chapo’ Guzmán quien también se dice pactó con sus hijos con el mismo gobierno, todo en miras de impedir el trasiego de la mortal droga denominada ‘Fentanilo’.El Fentanilo sigue siendo el alarmante para los norteamericanos la creciente adicción a esta terrible droga, las condiciones en que deja a sus ciudadanos o a quienes radican allá y tienen contacto con el consumo de esta droga es bastante delicado.Erróneamente el presidente Donald Trump arremete en contra de los latinos y a quienes señala de ser los causantes, ¡Fíjese nada más!; de tener una bola de drogadictos en las calles como los veteranos de guerra, los ociosos que reciben manutención por parte del gobierno federal de ese país.La serie de deportaciones que ha emprendido, con las amenazas de medidas arancelarias y con el terror que viven los latinos indocumentados en Estados Unidos, con todo eso, no termina el tema del consumo de la droga en ese país, ante esto surge una pregunta importante que todo mundo cuestiona: ¿Cuándo se ha visto a grandes capos de drogas ser detenidos en USA a consecuencia de la introducción de la misma, del tráfico de armas, de la trata ‘blancas’? ¡NEVER!Al triste célebre persona de “El Padrino” se le detuvo -historia por todos conocida- por evasión fiscal, pero era el amo y señor del alcohol y la cocaína, y de muchas tantas cosas que traficaba, ¿Dónde están ahora esos ‘padrinos’ en Estados Unidos? ¿Dónde están esos capones? Bajo quién o qué poder se escudan; porque, aunque sea frenado la introducción de Fentanilo, obviamente en USA se produce la mortal droga, porque las calles no dejan de estar anegadas de personajes denigrados y atrofiados en su físico con posturas aberrantes y conductas público deprimentes, con actuares bajos lo influjos de la mortal droga y de otras más.Los terroristas de la droga, en efecto pudieran ser los cárteles, pero no existe mayor terrorista que el propio gobierno norteamericano que con la llegada de un ‘ente’ fuera de sus cabales que pelea consigo mismo al levantarse en las mañanas viéndose al espejo queriendo abofetearse para tener su primer ‘bronca’; ya que con el mundo solo busca generar discordias, financiar guerras y hasta provocarlas puesto que USA tiene su mayor entrada por la venta de armas, que no solo venden al resto del mundo, también México siendo los principales proveedores de armamento a los cárteles y a su vez se pacata para el trasiego de las drogas.No se trata de ninguna persona en particular, llegue quien llegue; y Rocha Moya pese a que se ve, busca alianzas, ya ha tenido algunos lapsus, no es el responsable directo del desencuentro entre los cárteles, y no es defensa hacia su persona o gestión, pero hay que pensar en cada una de las casas donde habitaba un ‘malandro’, ‘buchoncito’, ‘halconcito’ o ‘alucín’ ¡Ah cierto, se veía muy bien y bonito! Hoy se encuentra regado o tirado en las calles víctima de los enfrentamientos y levantones.Hemos permitido que la narco-cultura dominara en nuestras casas, y peor aún, se viera como un ‘modus vivendi’ el mostrar valentía, extravagancia, poder de las drogas, imitando ser ‘grandes capos’ portando arma; ya sea por vínculos, por nexos, por amistades, por compadrazgos o por lo que sea, como sociedad tenemos mucha responsabilidad en habernos hecho omisos ante el creciente tema de la narco-cultura.No se busque ‘chiches a las culebras’, ¿pa’que tanto brinco estando el suelo tan parejo’?¿Cuándo terminará? No lo sabemos, cada vez presentan a nuevo líder de un cártel o integrante importante de una u otra célula. ¡Oye, pues no hay ‘chalanes’! Puros capos de tuti capo, puros jefes, puros tiburones, no hay charalitos, y eso nos revela lo que todo mundo sospecha: que aderezan los números y que simulan en detenciones y presentaciones sensacionalistas para callar el reclamo del pueblo que se manifiestan justa o injustamente, algunas tergiversadas; solo que el pueblo si está harto y reclama soluciones de tajo.Eso sí, no se le vaya a ocurrir al “viejo pelos de elote” bombardear Culiacán, Mazatlán, Navolato o Badiraguato: pero si tiene que haber mayor energía en el actuar del gobierno de la república; o bien, lo inconcebible: regresar a la paz narca con la que se transitaba en todos los gobiernos anteriores que hoy son los mojigatos y señalan: “Ay no, ¡cómo es posible!”; pero también se vieron “embarrados”.

