¡NO COMPRAN TAMALES PARA NO TIRAR LAS HOJAS!


La situación de nuestros legisladores en Sinaloa va de mal en peor. Algunos prometen acciones que nunca cumplen, mientras que otros actúan de manera contraria a lo que públicamente afirman; esta falta de coherencia y transparencia refleja una preocupante desconexión con las necesidades de la ciudadanía.
Recientemente se inauguró una oficina de gestión en el municipio, representada por tres legisladores. Entre ellos se encuentra la senadora Imelda Castro, cuya gestión ha sido cuestionada debido a su falta de acciones concretas y su incapacidad para resolver problemas significativos. Lamentablemente, no ha logrado gestionar apoyos tangibles que beneficien al pueblo sinaloense, y mucho menos para el pueblo ahomense.
Seguida por la diputada Juana Minerva Vázquez. Con esta diputada, el hambre le pide a la necesidad, como suele decirse. Y es que, en su caso, no hay mucho por donde buscarle méritos.
Cuando este personaje decidió volver a ser diputada, no hizo el mayor esfuerzo, sino que se limitó a “colgarse de la ola”. Sin gestión destacada, sin apoyo sólido y sin aportes significativos, su trayectoria resulta más decepcionante que la de la primera mencionada.
Dejar constancia de su gestión y su aporte es, lamentablemente, una tarea difícil, pues no hay mucho que destacar.
Pero por si esto fuera poco, el tercero mencionado, quien no acudió a la inauguración de su oficina de gestión, es el diputado “bueno, para nada” un junior en la política morenista, hablamos del diputado César Guerrero.
Respecto a las dos legisladoras que mencionamos anteriormente, es evidente que no han cumplido con las expectativas del pueblo, tal y como lo ha expresado la propia ciudadanía. Por otro lado, aunque se dice que este último no hace ‘malos quesos’, sus acciones y actitudes han sido, en más de una ocasión, grotescas y contrarias a los intereses del pueblo sinaloense. A pesar de ello, intentan venderse como si fueran la última esperanza, como si fueran la única opción en medio de la desesperación.
Pero, lamentablemente, todo les resulta una carga.
Decidieron recortar costos en el alquiler de su oficina de gestión, ubicándola en un lugar alejado del flujo habitual del pueblo.
Y, en su búsqueda, buscaron espacios con tarifas de arrendamiento más favorables, esperando encontrar un alivio económico.
Sin embargo, estos tres personajes parecen empeñados en seguir aprovechándose del sistema, sin soltar las “tetas de la vaca pinta” que los sustenta.
Los dos diputados locales, por su parte, aspiran a contender por la presidencia municipal. Mientras tanto, la senadora, primeramente mencionada, tiene un sueño aún más ambicioso: convertirse en la próxima gobernadora de Sinaloa. Incluso, en el caso poco probable de que no lo logre, pero sin descartar del todo la posibilidad, le gustaría suplantar al actual gobernador, Rubén Rocha Moya. Sin embargo, carece tanto del carácter como de la capacidad de gestión necesarios para tal representación.
Todos sabemos que los legisladores cuentan con un equipo de asesores altamente remunerados que se encargan de redactar sus iniciativas y puntos de acuerdo. Sin embargo, en la práctica, hemos sido testigos de que ni siquiera ese respaldo logra salvarlos de sus declaraciones lamentables, que en muchos casos revelan una falta de intelecto y sensibilidad hacia las necesidades del pueblo.
Son conocidos en los medios como los ‘legisladores calzete’: aquellos que solo abren la boca para meter la pata. Hay que mantenerse alerta con estos personajes, quienes no despegan el dedo del renglón, aferrándose al poder como sanguijuelas. Su único propósito es succionar la sangre del pueblo y saquear el erario público, aunque lo más grave es el daño que causan a la gente. Con sus espejitos de colores, intentan engañar a incautos y enredar a los desprevenidos.
En fin, no hay mucho que revisar en cuanto a productividad. Tampoco es motivo de destacar los logros de la mencionada oficina de gestión. Además, he trascendido más allá de eso.
Lo que llama la atención es la ausencia de César Guerrero en la inauguración de esta oficina. Parece ser que ya existen desacuerdos de fondo, quizás relacionados con el pago de la renta y los servicios, o tal vez con el salario de los empleados que trabajarán en este triste lugar.