
Culiacán, Sinaloa, 29 de julio de 2026.- Las y los aspirantes de Morena tenemos la responsabilidad de
construir unidad en torno al proyecto de Transformación que nos une a nivel nacional y a la defensa de la
soberanía, una bandera fundamental en momentos en que el intervencionismo ha generado
inestabilidad social en distintas regiones del mundo.
Esta unidad también debe permitirnos analizar con objetividad los grandes retos de Sinaloa, identificar
sus áreas de oportunidad y definir una visión común para impulsar su desarrollo económico, productivo y
social.
Históricamente, Sinaloa ha contado con un sector primario sólido. Durante décadas ha sido uno de los
principales productores de hortalizas del país, un importante proveedor de alimentos para el mercado
internacional y líder nacional en la producción de maíz. Sin embargo, esta fortaleza puede convertirse en
una dificultad cuando los precios internacionales de los granos disminuyen y afectan directamente los
ingresos de las y los productores.
Por ello, debemos analizar hacia dónde diversificar los cultivos, qué productos conviene fortalecer y cuáles
son las tecnologías que permitirán incrementar la productividad y la competitividad del campo
sinaloense. No podemos ignorar que los factores internacionales han impactado los precios de los granos
y, en consecuencia, la economía de quienes viven de esta actividad.
También es necesario impulsar acciones concretas, como el acceso a créditos blandos, fertilizantes a
mejores precios y tecnologías de vanguardia que permitan modernizar la agricultura y fortalecer las
capacidades productivas del estado.
Sinaloa debe revisar, además, por qué no ha logrado consolidar plenamente la agroindustria y qué
condiciones necesita para ampliar su proceso de industrialización. Las entidades y los países con mayor
generación de producto interno bruto no dependen exclusivamente del sector primario; por eso, aquello
que históricamente ha sido nuestra principal fortaleza representa también uno de nuestros mayores
retos.
Debemos definir cómo fortalecer no solo la agroindustria, sino también los sectores tecnológicos, la
generación de energías limpias y otras actividades que diversifiquen la economía, atraigan inversión y
amplíen la creación de riqueza en Sinaloa.
De igual manera, necesitamos construir una estrategia integral para fortalecer el turismo, no únicamente
en la zona sur, sino también en el centro y norte del estado, donde existe un enorme potencial. Municipios
como El Fuerte, Ahome, Badiraguato, Rosario y Cosalá, entre otros, cuentan con riquezas naturales,
culturales e históricas que pueden convertirse en nuevas oportunidades de desarrollo.
También debemos analizar qué políticas y acciones son necesarias para ampliar las oportunidades de las
mujeres y de las juventudes. Lo hemos dicho con claridad: Sinaloa es grande por su gente.
Nuestra tarea es construir las bases de un desarrollo productivo, económico y social que genere
oportunidades para todas y todos, fortalezca la seguridad y permita alcanzar mayores niveles de bienestar
y felicidad para la población sinaloense.








