
Corría el mes de diciembre de 1990 cuando aquí en Los Mochis, fue visitada en su consultorio una doctora especialista en ginecología por una joven paciente con 2 meses de embarazo; La joven le pidió que le ayudara ya que ella no quería tener ese bebé que estaba pasando una situación muy complicada y que, aunque no tenía dinero, le pagaría de alguna forma.
La doctora la escuchó pacientemente y empezó a conversar con ella, finalmente la doctora después de escuchar sus motivos y conversar largamente, la convenció de que siguiera con su embarazo acordando que la doctora se haría cargo de todos los gastos y que además le otorgaría una ayuda mensual para que pudiera afrontar la difícil situación de desamparo que estaba viviendo y también le prometió la doctora que al nacer recogería al bebe y se haría cargo de él.
Acordaron también que la joven amamantaría al bebé durante los primeros 3 meses después del nacimiento y pasado ese plazo le entregaría él bebe.
Pasaron los meses y la joven madre dio a luz un niño, lo amamantó los 3 meses acordados y pasado ese plazo la joven le llamo a la doctora diciéndole que tenían que verse y la doctora le dijo que ya estaba lista para recoger al niño, que ya había comprado todo lo necesario: Ropa, pañales, biberones, etcétera.
Llegó la doctora a la casa de la joven, tocó la puerta y con voz entrecortada le dijo que pasara y ahí estaba la joven madre sentada en una mecedora dándole pecho al niño, se le quedó viendo a la doctora y con lágrimas en los ojos le dijo: Por lo que más quiera le quiero pedir que no se lleve al niño, me arrepiento de haber hecho este trato, por el amor de Dios y el de su madre no lo haga, no me separe de él yo le pagare todo y soltó el llanto; La doctora se acercó a ella y acariciando la cabecita del niño con una sonrisa en los labios le dijo: Era lo que yo quería escuchar de ti, no me debes absolutamente nada y lo que he comprado para el niño también ya es de ustedes, sólo te voy a pedir un favor: Que me permitas bautizarlo, quiero ser su madrina. Y así sucedió.
la doctora no tuvo hijos, nunca se casó, ella y la madre de aquel niño hoy se quieren como hermanas.
Aquel niño tiene hoy 31 años es casado, tiene 2 hijos, a su hija le puso el nombre de la doctora y al niño el nombre de él. Podríamos decir que este joven tiene 2 madres y los niños 2 abuelas maternas. Él además es un conocido ingeniero aquí en la ciudad de Los Mochis.
En 1990 un servidor tenía 3 años de haber iniciado mis actividades como reportero, esta historia en varias ocasiones la he llevado a la radio, por supuesto con la promesa a mi amiga la doctora de que jamás daría a conocer los nombres ni apellidos, pero que me dejara contar esta historia para que nos sirva a la sociedad de que podemos ser unos ángeles de la guardia como esa doctora y que las mujeres o parejas que se encuentren pasando por la misma situación de un momento así de difícil, al escucharla reflexionen y elijan recibir el milagro de la vida.
Nadie se ha arrepentido de elegir continuar con un embarazo, Dios actúa de maneras insospechadas, pongámonos en sus manos.
Carlos Llantada Rodríguez
Noviembre 2021





