
Desde el Jardín Botánico de Culiacán, nuestro generoso pulmón capitalino, saludo con afecto a todas nuestras invitadas e invitados virtuales y presenciales; a quienes se han conectado por Zoom o por Facebook u otra de mis redes sociales.
Sinaloenses:
Vivimos tiempos extraordinarios, la crisis provocada por el COVID-19 nos reta a gobernantes, legisladores y ciudadanos por igual a pensar en nuevas soluciones para adaptarnos positivamente ante esta nueva realidad.
Todas y todos sabemos del desastre que nos fue heredado por gobiernos anteriores; las y los legisladores de Morena, estamos conscientes del reto que tenemos por delante.
Amigas y amigos: hoy, a dos años de haber iniciado un nuevo camino para México, hemos hecho de la transformación legislativa una fuente del bienestar social y de representación popular.
En el último año aprobamos 8 reformas constitucionales; creamos 12 nuevas leyes y reformamos 144; aprobamos 14 instrumentos internacionales y 432 nombramientos, incluyendo personal diplomático; en estos dos periodos realizamos 60 sesiones legislativas.
Los cambios de este segundo año, fueron, justamente orientados a combatir las disfuncionalidades del antiguo régimen y abrirnos a un panorama de igualdad y bienestar social:
Se aprobaron mecanismos de participación ciudadana directa como la revocación de mandato y la consulta popular, para fortalecer y acompañar la democracia estrictamente representativa que tenemos. La emisión del voto en los procesos electorales ya no va a silenciar a los ciudadanos, por el periodo de encargo que elige. La consulta y la revocación de mandato son ahora el mecanismo legal para evitar los abusos del pasado, ahora se consultará a la ciudadanía sobre temas importantes, en lugar de decidir por ellos y se ha instaurado la revocación de mandato para malos gobernantes, un voto equivocado no debe ser “cosa juzgada” que obligue a esperar una nueva elección para que concluyan los mandatos.
Hicimos, sin duda, la reforma constitucional más importante de los últimos tiempos al convertir políticas públicas en derechos sociales, de esta forma los apoyos a los adultos mayores, a los jóvenes, a las personas con discapacidad y el sistema de becas educativas no dependerá de los vaivenes de gobiernos y partidos, ya están protegidos por la Constitución.
Creamos el Instituto de Salud para el Bienestar para proveer y garantizar la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos e insumos asociados a todas las personas que no tienen seguridad social.
Se estableció el etiquetado de alimentos para una fácil comprensión de los contenidos energéticos, azúcares, grasas y demás nutrimentos para impulsar una alimentación sana de toda la población. La alianza de los gobiernos anteriores con grandes compañías, ponderó la ganancia y el capital, permitiendo la comercialización indiscriminada de productos no nutritivos y ahora vemos las consecuencias pues sus efectos como el sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión hoy son las principales comorbilidades que subyacen a la mayoría de las pérdidas humanas por la pandemia de COVID-19.
Se incrementó la penalización a los delitos de defraudación fiscal y la compraventa de facturas falsas y se prohibió la condonación de impuestos a fin de disminuir las pérdidas fiscales de la hacienda pública y generar una mayor recaudación para orientar más recursos al desarrollo nacional.
Con la Ley Orgánica que crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral se busca reducir el procedimiento de conciliación entre trabajadores y patrones, buscando instaurar la justicia en los contratos laborales.
Con la Ley de Amnistía se busca hacer justicia a las personas que perdieron su libertad por vivir en condiciones de vulnerabilidad social y por casos de aborto o robo simple, entre otros.
Creamos una nueva ley para salvaguardar los derechos y proteger la cultura e identidad de los pueblos indígenas.
Con las reformas a la Ley de Instituciones de Crédito y al Código Civil Federal fue posible la inclusión de más de 3 millones de jóvenes de entre 16 y 18 años de edad, a los servicios financieros, para poder abrir una cuenta bancaria, por su propio derecho.
Como ya hemos informado, en el segundo año de actividades legislativas hemos realizado una reforma constitucional y a diversas leyes para garantizar la paridad de género en todos los cargos públicos, en todos los planos de gobierno.
Finalmente, es importante recordar que en el año legislativo que informamos, dentro de los 14 instrumentos internacionales, destaca la aprobación del nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, T-MEC. Para propiciar una entrada armonizada del mismo, se reformaron 5 leyes con disposiciones diversas.
Este informe es ocasión para ratificar el compromiso del Senado de la República con la austeridad en el gasto. Este 2020 estamos ejerciendo un presupuesto mil millones menor al del último año de la legislatura pasada. Se eliminaron las tarjetas de gasolina y peaje, pago de celulares, servicio de vehículos, seguros de gastos médicos mayores, se suspendió la creación de nuevas plazas y los senadores y senadoras ahora viajamos en vuelos de clase económica, entre otras muchas medidas que han hecho de la Cámara alta el primer ejemplo de la austeridad republicana.
Sinaloenses:
Una nueva etapa de la vida pública de México está en marcha, el cambio de régimen empieza a dejar atrás las formas viejas de la política autoritaria. El Estado de Bienestar Social apenas dibuja sus trazos gruesos y se vislumbra la aurora de la justicia. No debemos bajar la guardia, el monstruo que dominó el pasado reciente sigue enseñando sus garras.
Amigos empresarios y empresarias de Sinaloa, es la hora de la generosidad, de la responsabilidad social. Que hoy cerca de 600 mil sinaloenses tengan un apoyo del Estado mexicano es un primer paso para mínimamente elevar el poder adquisitivo de miles de familias. No es suficiente para borrar las enormes desigualdades, para ello debemos hacer causa común, atender el llamado mundial, para no dejar a nadie atrás, para que nadie se quede fuera. El advenimiento de la profunda crisis sanitaria que estamos enfrentando y su consecuente crisis económica, nos advierten que el juego del “toma todo” debe quedar atrás, y que ahora nos toca jugar al “todos ponen”, al “todos ponemos”. Para salir unidos de la crisis y con mayores elementos para vivir con dignidad.
Para concluir quiero decirles que no olvidemos que todos y todas las sinaloenses tenemos una cita en el 2021; una nueva oportunidad para refrendar el compromiso de mejorar el presente y el futuro de generaciones que hoy esperan más de nosotros. En 2021 debe florecer un Sinaloa incluyente, honesto, congruente con los anhelos de justicia y un desarrollo económico para todos y todas.







