
Por: Julio César Martínez
La religión dentro de la política es un error y tal parece que su importancia no es del conocimiento de los actuales funcionarios o políticos en México. Ejemplo de ello es el desabasto de medicamentos oncológicos, en donde los padres de los niños con cáncer han tenido que tomar medidas drásticas para poder ser escuchados y obtener los tratamientos necesarios.
El bloqueo en el Aeropuerto Internacional de México, es una medida que optaron los familiares para exigir lo que la Secretaría de Salud había prometido; sin embargo, el Gobierno de México, solo mencionó que eran “guerrilleros” y “opositores” de la Cuarta Transformación.
Es lamentable los actos de los “políticos” que no realizan su trabajo de manera coherente con lo que dicen y prometen, donde han dejado ver “el diablo” bajo la máscara de un líder que Gobierna.
Es desalentador el trato que reciben los padres ante la desesperación y tremenda impotencia orillados a usar el único recurso como reclamo que tienen de manifestarse entre gritos y jaloneos para poder luchar por la vida de sus hijos para que solo logren que les denigren llamándoles delincuentes.
Aunque se lea absurdo y bobo, pero a los gobernantes que llamaban rateros y corruptos en sus administraciones siempre se contó con el abasto suficiente de medicamentos; y no es que se deseé volver a anteriores formas gobierno pero no deja de ser comparativo a como hoy se maneja.
Entonces, ¿Quiénes son los diablos y quienes se creen Dios? Que con el hecho de representar una máxima autoridad no significa que se tenga el derecho de gobernar con caprichos dejando de lado la atención a las necesidades primarias de un país.
COLUMNA BAJO LA LUPA



