
La figura del síndico de Topolobampo, Ulises Pinzón, ha comenzado a ser señalada por una evidente incongruencia: mientras mantiene su oposición a la planta de fertilizantes de GPO, avaló la ejecución de obras financiadas por la misma empresa en el puerto.
De acuerdo con reportes, en diciembre de 2024 se iniciaron trabajos de rehabilitación de drenaje y agua potable en varios barrios de la sindicatura con recursos aportados por GPO.
Las obras atendieron una problemática crítica que durante años afectó a familias de sectores como San José, Pestalozzi y El Colgado, donde las fallas en la infraestructura generaban riesgos sanitarios recurrentes.
El evento de arranque contó con la participación de autoridades y de la propia sindicatura, incluido el síndico, quien fue parte del acto en el que se anunció la intervención.
Sin embargo, el mismo representante comunitario sostiene hoy una postura frontal contra el proyecto que permitió dichas mejoras.
El contraste resulta difícil de ignorar: rechazo político por un lado, aceptación de beneficios tangibles por otro.
En términos prácticos, los apoyos de GPO resolvieron problemas de fondo en servicios básicos, lo que evidencia una brecha entre discurso y hechos en la actuación del síndico.
El tema cobra relevancia en el contexto de protestas y bloqueos que encabeza el colectivo Aquí No, donde Ulises Pinzón es uno de los actores visibles.
En este entorno, su posición queda bajo escrutinio público como parte de un debate cada vez más polarizado en Topolobampo.







