
Sara Bruna Quiñónes, fiscal general del estado de Sinaloa, ha hecho el ridículo al estilo “Chimoltrufia”; pues ‘como dice una cosa, dice otra’ en el caso de la infante quien en días pasados fuera encontrada sin vida y semienterrada en el bordo de un dren en Juan José Ríos, Guasave.
Tres versiones se presentaron para esclarecer la muerte de la menor, con todo eh inconsistencias: la primera por muerte natural de la pequeña derivada de neumonía; segunda, que había sido asesinada a consecuencia de agresiones físicas; en ambas versiones quedaba impoluta la madre de la menor; tercera, el día 13 de abril, señala la fiscal que la responsable fue la madre, tras una declaración de culpabilidad de la misma de haber dado muerte a la menor asfixiándola y, después que según la mató ahogándola.
Existen “dudas muy amplias” sobre el fallecimiento real de la menor, esto tras las inseguridades detectadas en las diferentes versiones de lo sucedido por parte de la fiscal del estado quien no “da pie con bola” dando paso a inconformidades por los resultados y, lejos de esclarecer lo ha complicado aún más.
Como parte de las inconsistencias por parte de la fiscalía cabe mencionar que se destacó la interrogación de la mujer indígena de manera directa, sin mediar de por medio algún intérprete, y como la presión de diferentes medios de comunicación respecto a este hecho se hizo notar donde se obliga a ceder a “Sara Bruna María Expropiación Petronila Torqueado de Botija”, que como dice una cosa dice otra.
La dudas surgen ya que pudiera existir un amañado proceso en contra de la inculpada quedando en “entredicho” la capacidad y la reputación, tanto de la fiscalía como de la propia fiscal en turno, para dar carpetazo de manera burda e indignante y “aclarar” este hecho al “vapor” para deslindarse de este.
Muy lamentable el comportamiento de la primera procuradora de justicia en el estado,- a quien por cierto ya se le ve visiblemente flaca, cansada, ojerosa y sin ilusiones-, esto sin contar que su capacidad topó con pared, lo lamentable es que, quien debe brindar seguridad en la impartición de justicia solo reporte confusión e incertidumbre por malos procedimientos.
Hoy, tomando otro sesgo la situación, se presentó ante el juez la madre de la menor acompañada de dos abogadas y de un intérprete en todo momento, pero no fue sino hasta ahora que salió el intérprete y la clara desinformación otorgada a las abogadas defensoras que la representaran, quienes pidieron tiempo al juez para preparar la defensa de la inculpada.



