El Tren número 7

LocomotoraInstalado en el Blvd. Rosendo G. Castro y constitución, les narraré los sucesos más relevantes que sucedieron en este lugar.
Hace alrededor de 60 años, entorno a este tren se construyeron los almacenes nacionales de depósito, uno de ellos se construyó dos veces, la primera ya vez casi terminado se abrieron las paredes laterales y se vino abajo el techo donde se encontraba parado el velador don clemente muñoz, que afortunadamente no sufrió ningún rasguño, lo volvieron a construir y por fin lo terminaron. En estos dos almacenes se recibieron por tren; camiones de carga, miles de toneladas de maíz, frijol, garbanzo, arroz, papa, entre otros, el administrador de estos almacenes era don Miguelito Granado.
Con el tiempo, en una de las esquinas de estos almacenes, el que daba para el Cjon. Juan Escutia comenzó a crecer una rama que llegó a medir 3 metros de altura, era una ceiba. Por cierto llegaban muchos foráneos y lugareños a tomarse fotografías.
Aun lado de estos almacenes por el Cjon. Juan Escutia se crió uno de los locutores más famosos que ha dado Sinaloa, José “chitole” Torres.
Pasando este cjon. Por la calle constitución había unos almacenes grandes de lámina de fierro, en ellos se almacenaba alcohol, que elaborara la united sugar company, fabrica emblemática de la ciudad, este alcohol fue muy famoso, el alcohol victoria, el más puro a nivel nacional.
Este tren está rodeado de personajes, que vivieron a unos 100 metros de él, por ejemplo don manuel jáuregui ortiz, el famoso “gordo del naranjal” y aun lado de su casa tenía su imprenta don porfirio noriega, dueño del periódico “la voz del pueblo” en ese mismo periódico trabajo como voceador, el maestro de ceremonias de varios presidentes municipales, el decano de los locutores en mochi, don manuel bojorquez ortega, quien trabajó en la estación de radio xecf durante 50 años.
En las esquina constitución y obregón estaba lineas internacionales tijuana y el dueño era don pánfilo flores, y donde se encuentra la hieleria, a cincuenta metros de este tren sucedió una fuga las más grande, de amoniaco, la más grande que se tenga registrada, en unos de los tanques que contenía amoniaco se rompió un tubo y comenzó una pesadilla, que tuvieron que desalojarse varias cuadras en las casas de los lados de la hieleria, murieron varios animales como burros, vacas cochinos, gallinas, guajolotes y aquí entra un héroe poco recordado, un trabajador de la misma hieleria que viendo, que ni el ejército, ni los bomberos podían hacer algo en ese momento, se arrojo hacia el patio donde se encontraba este tanque, se metió entre las tuberías cerrando una válvula de paso, y gracias a este señor que se llamaba Antonio álvarez sedano, evitó que esta tragedia se extendiera. Por este acto heroico los administradores de la hielería, ing. Alejandro Ruiz o Frend Jones, no recuerdo cuál de ellos, le regaló una casa en la colonia bienestar y le instalaron un abarrote con mercancía.
Aun lado de este tren existió el empaque de Don Ernesto Eng, en el cual se empaca chile morrón, calabacitas y otras legumbres, que se transportaban por tren.
Frente a este empaque por la calle Aldama y Cjon. Juan Escutia, estaba instalada la estación de gas del pacífico y aquí surge otro héroe sin gloria. El tanque que tenía la estación de gas era gigantesco, surtía de gas por tren a el fuerte, san blas, topolobampo y en los mochis por camionetas. Se presenta una fuga grandísima, pero esta vez de gas, se prendió el tanque y las llamas se veían hasta de lejos, fuimos desalojados de nuevo; era una enorme llamarada que amenazada en expandirse, nadie podía intervenir hasta que se consumiera todo el gas; si no explotaba antes, las autoridades intentaron intervenir, el capitán samano del ejército, mando a seis soldados para que le disparan a aquel inmenso tanque, para que explotara de una vez, pero gracias a dios no le entraron las balas de aquellas potentes mausers, si este tanque hubiera explotado se hubieran incendiado muchos de las construcciones y casas de aquel entonces. Aun lado está el empaque del chino Castañeda, enfrente el de Ernesto Eng después la hieleria, almacenes de depósitos y el peor el almacén de alcoholes Victoria y estaba rodeado de madererías.
Aquí el héroe fue el encargado de la planta de gas, el cual no recuerdo su nombre pero si su apellido el señor Saracho, que a pesar de que los mismos soldados lo quisieron detener se les escabulló, introduciéndose entre medio de las llamas hasta llegar a unas válvulas maestras, que estaban al rojo vivo; cerrando una de ellas con sus propias manos, quemandoselas, su rostro, cuerpo, lo cual este acto de heroísmo le costó la vida tiempo después. Nunca fue reconocido por este acto y nunca se le había recordado.
Pasando a otras cosas más agradables, en la hielería de Los Mochis que se encuentra a cincuenta metros de este tren, conocí a grandes personajes de aquella época y así como a artistas; cuando iban a comprar hielo, como por ejemplo a los Félix, a Don Leonardo Félix en especial, cuando se iban a pescar al “Jacht” motel, a los Balderrama, a los Labastida, al sr. Enrique Yamuni de la tintorería Lourdes, al sr. Ricardo Elizondo, a los Hays, a los Yamamoto, los Estrada, a Jani Félix, unos de los primeros esquiadores del puerto de topolobampo, a don francisco lópez padre de MALOVA, a los Ruiz, a Zenén Xochihua Valdez, padre del ex presidente municipal. Artistas, me tocó despacharlos porque yo trabajé en esta hieleria 11 años, el primer charro cantor tito guizar, José Alfredo Jiménez, a Jack Palan, María Félix, a Ferrusquilla, Luis Pérez Meza, Javier Solís, Miguel Aceves Mejía.
Y por úúltimo quiero recordar que aun lado de la hieleria, por la calle constitución número 7 vivió la primera partera del municipio de Ahome, la Sra. Guadalupe Rodríguez vda. de Llantada. Conocida como Doña lupe “la partera” ella atendió los barrios de aquel viejo Mochis; en el canal 8, la cuchilla, col. El piojo, los Tabachines, la colonia Americana, y venían de los alrededores de Mochis.
Fue reconocida por varios doctores de la ciudad, como el doctor Covarrubias y el doctor Francisco Agraz. Esta partera fue mi madre, que en paz descanse.
Carlos Llantada Rodríguez.